la Bolsa de Comercio de Santa Fe reunió a referentes provinciales, nacionales y europeos para analizar las oportunidades de la agroindustria santafesina dentro del marco del “Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea: Oportunidades y Desafíos para la Agroindustria Santafesina”.
Especialistas y autoridades de primer nivel analizaron qué cambia con el nuevo escenario comercial, qué sectores pueden beneficiarse y cuáles son las condiciones que deberán cumplir las empresas santafesinas para acceder al mercado europeo. La puesta en marcha del pilar comercial del Acuerdo MERCOSUR–Unión Europea abre un nuevo escenario para una provincia como Santa Fe, cuya estructura productiva y exportadora tiene un marcado perfil agroindustrial.
Menores aranceles, nuevas cuotas de acceso y mejores condiciones comerciales generan oportunidades para distintas cadenas, pero su aprovechamiento efectivo dependerá también del cumplimiento de exigencias sanitarias, de trazabilidad, ambientales y de sostenibilidad cada vez más relevantes para ingresar al mercado europeo.
Santa Fe frente a una nueva oportunidad exportadora
Un reciente informe del Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe muestra la relevancia que puede tener este nuevo escenario. Entre enero y julio de 2025 y el mismo período de 2026, las exportaciones santafesinas hacia la Unión Europea pasaron de USD 973,3 millones a USD 1.109 millones, lo que representa un incremento del 13,9% en valor y del 13,7% en cantidades.
El mayor dinamismo se observó en los Productos Primarios, cuyas exportaciones hacia Europa crecieron 168,6% en valor y 284,7% en volumen. Dentro de ese grupo, las semillas y frutos oleaginosos pasaron de USD 15,3 millones a USD 73,36 millones, mientras que las exportaciones de miel crecieron 85,1% en valor.
La agroindustria continúa siendo, sin embargo, el núcleo central de la relación comercial santafesina con Europa. Las manufacturas de origen agropecuario alcanzaron USD 831 millones durante los primeros siete meses de 2026. Las carnes registraron un aumento del 19,4% en valor, mientras que las harinas, pellets y otros residuos de la industria alimenticia alcanzaron USD 612,39 millones, consolidándose como el principal componente de las exportaciones provinciales hacia el bloque.
Carne, lácteos, miel y maíz, entre las cadenas con nuevas oportunidades
En carne bovina, además de la Cuota Hilton, el acuerdo establece nuevos contingentes que, una vez implementados plenamente, alcanzarán 99.000 toneladas anuales para el MERCOSUR, distribuidas entre 54.450 toneladas de carne fresca y 44.550 toneladas de carne congelada, con un arancel intracuota del 7,5%. También aparecen oportunidades para la cadena avícola y porcina. La carne aviar contará con contingentes que alcanzarán conjuntamente las 180.000 toneladas anuales, mientras que la carne porcina dispondrá de una cuota de 25.000 toneladas.
Para los lácteos —una cadena de particular importancia para Santa Fe— se contemplan contingentes de 10.000 toneladas de leche en polvo, 30.000 toneladas de quesos y 5.000 toneladas de preparados para lactantes, acompañados por reducciones arancelarias progresivas.
La miel dispondrá de un contingente que llegará a 45.000 toneladas anuales con arancel 0% dentro de cuota, mientras que maíz y sorgo compartirán un contingente que alcanzará un millón de toneladas anuales desde el quinto año de implementación.
El nuevo escenario alcanza también al complejo industrial. Productos químicos, derivados de la molienda, glicerol, lecitinas, maquinaria y biodiésel presentan distintas oportunidades de desgravación. En este último caso, el arancel europeo del 6,5% se reducirá progresivamente hasta llegar a cero en diez años, aunque su acceso continuará condicionado por las normas ambientales y de sostenibilidad de la Unión Europea.
A lo largo del encuentro se buscó responder algunas de las preguntas que hoy ocupan a productores, empresas exportadoras y entidades de la agroindustria santafesina: ¿qué nuevos mercados pueden abrirse?, ¿qué productos pueden beneficiarse por reducciones arancelarias o nuevas cuotas?, ¿qué requisitos sanitarios deberán cumplirse?, ¿cómo funcionarán la trazabilidad, el EUDR y las nuevas exigencias de sostenibilidad? ¿que va a pasar con la soja de la cosecha anterior que ya está almacenada y que no fue generada bajo un esquema de trazabilidad EUDR? y, fundamentalmente, cómo transformar las oportunidades creadas por el acuerdo en exportaciones, inversiones y mayor competitividad.

