Se observaron tres zonas, como consecuencia de los montos pluviométricos de cada una (ver cuadro):
a) superiores a 150 mm: Castellanos, Garay, San Martín y San Jerónimo;
b) entre 90 a 145 mm: La Capital, Las Colonias, San Javier, San Cristóbal y General Obligado y
c) inferiores a 80 mm: San Justo, Vera y Nueve de Julio.
Los mayores impactos de los eventos meteorológicos se produjeron en el sur y centro del SEA, los cuales condicionaron la normalidad, regularidad y ritmo de las actividades agrícolas.
Sólo puntualmente, en el área noroeste se concretaron: proceso de cosecha de maíz temprano, algodón, sorgo granífero, aplicaciones de fertilizantes, herbicidas, insecticidas y monitoreos de los cultivos, según la posibilidad de acceso a los campos.
La cosecha del maíz temprano como grano comercial, avanzó solo durante dos o tres días por las características climáticas – altos porcentajes de humedad ambiente, de grano, precipitaciones y regulares a malas condiciones de los pisos – a ritmo lento particularmente, en los departamentos del centro santafesino.
La cosecha avanzó el 68 % y con un progreso intersemanal de 3 puntos. En lotes puntuales, se obtuvieron resultados más elevados, según cada sector:
Ø norte: los rendimientos promedios mínimos oscilaron desde 35 a 55 qq/ha, con máximos de 65 a 75 qq/ha y en lotes puntuales se lograron 90 qq/ha;
Ø centro: los rendimientos promedios mínimos variaron desde 70 a 75 qq/ha, con máximos de 90 a 100 qq/ha y en lotes puntuales se contabilizaron 145 qq/ha y
Ø sur: en los primeros lotes, los rendimientos promedios mínimos fueron desde 70 a 75 qq/ha, con máximos de 95 a 110 qq/ha y en maizales puntuales se alcanzaron 130 qq/ha.
La oleaginosa mostró buena germinación, emergencia, desarrollo vegetativo y estados reproductivos, normales.
Las nuevas precipitaciones, regulares en su distribución geográfica y claves en la etapa final de llenado de semilla en nudo, resultaron muy favorables, dado que los cultivares sostuvieron las expectativas por los futuros rendimientos, especialmente en el área de mayor superficie sembrada.
A los cultivares de soja temprana (de primera), se los encontró en un 95 % en estado bueno a muy bueno, con lotes excelentes, un 2 % bueno a regular y el 3 % restante, regular a malo, hasta la fecha.
Los sojales progresaron en su crecimiento con una muy buena evolución de la estructura, la altura, el volumen de la masa foliar y la uniformidad de las plantas.
Las que cursaron la fase de desarrollo vegetativo en forma normal, cerraron los entresurcos, florecieron y avanzaron en la etapa de fructificación e inicio de maduración. Los cultivares en estado regular y regular a malo, se localizaron en los departamentos del norte del área de estudio, donde la irregularidad de las precipitaciones y su variación, los condicionó.
Además, continuaron los monitoreos por la presencia de chinches y enfermedades de fin de ciclo, los que posibilitarían controles oportunos y se evitarían daños, a los futuros rendimientos.
La actividad de recolección se concretó solo un par de días, luego ante la inestabilidad y humedad, se paralizó.
En general, el estado de los algodonales fue regular, muy afectado por la falta de precipitaciones y las elevadas temperaturas. En cambio, algunos lotes lograron estados muy buenos como consecuencia de las regulares lluvias.
Una tercera situación, se detectó en los algodonales que fueron atacados y muy afectados por el picudo algodonero. Sitios, donde las tareas preventivas no se llevaron a cabo debido al alto costo de las aplicaciones en relación con el precio de la fibra, por lo que, muchos de los cultivares se abandonarían, no se recolectarían, dado su escaso rendimiento.
El proceso de cosecha comenzó en el centro del área de estudio con rendimientos promedios de 40 a 55 qq/ha, totalmente condicionado o regulado por los eventos climáticos enunciados.
Solo que, en algunos sojales, sobre suelos de menor aptitud agrícola y en los departamentos del norte, el estrés hídrico o térmico padecido por la irregularidad de las precipitaciones, mostraron estado de regular a malo.
El desarrollo vegetativo y los estados reproductivos de los maizales se concretó sin dificultades, beneficiados por las lluvias de las últimas semanas y las favorables condiciones ambientales.
En el resto, se observó muy buena infiltración de todos los milímetros de agua caídos. La dinámica de los distintos escenarios ambientales y las particularidades locales de cada zona geográfica, determinaron la realidad de la cosecha gruesa 2026.

