Por: Darío H. Schueri
A los 88 años de vida industrial, institucional cooperativa, productiva y social, este jueves 30 de abril tan solo 11 asociados, sobre 33 habilitados, se apersonaron hacia “la fábrica SanCor” en Sunchales para 5 de ellos de manera positiva y tres absteniéndose, le bajaran el martillo de remate a la “Madre Cooperativa”, avalando el pedido de propia quiebra solicitado hace dos semanas por el Consejo de Administración. Tres almas solitarias votaron en contra de la quiebra.
Según pudimos reconstruir lo sucedido en la sala, la reunión se llevó a cabo en un ambiente psicológico de mucha tensión, y porque no intimidación, debido que “había más abogados y veedores que asambleístas en la sala”, se comentó.
Quedaría claro a esta altura de los relatos “intra asamblea”, que desde el propio juzgado interviniente en el concurso, conjuntamente con la asesoría letrada de SanCor (a cargo del abogado Mariano Vainman) se habría llevado a cabo una velada manipulación psicológica de los tan solo 11 asociados presentes, a los fines de direccionar la votación a favor de la quiebra dictada anticipatoriamente hace apenas veinte días por Marcelo Germán Gelcich, juez civil y comercial de Rafaela. Hubiera sido verdaderamente un papelón que la Asamblea lo contradijera.
Ahora el estudio jurídico Regali & Asociados que patrocina a casi medio millar de ex trabajadores, esperará a que el acta de la asamblea forme parte del expediente concursal para analizar los pasos a seguir. Por lo pronto, siempre según narraciones de quienes estuvieron en la sala, se habría dicho que no hubo presentaciones o propuestas de salvataje de SanCor (el estudio jurídico Regali insiste que formalizaron hace dos semanas en el expediente una propuesta de rescate y estrategia de reestructruración, que fue manifiestamente ignorada) y también se habría planteado aprovechar esta ventana de 60 días de “quiebra con continuidad operativa” para escuchar alternativas.
¿Se terminó SanCor?. ¿Irá a desguace?. ¿Habrá interesados dispuestos a desembolsar los cientos de millones de dólares que se necesitan para volverla medianamente operativa?. ¿Quién se adueñará “a precio de remate” de la señera marca?. ¿Qué papel jugará de aquí en mas el sindicato ATILRA, que en su momento celebró la quiebra dictada por el juez Gelcich?.
Solo preguntas. Y silencio y tristeza en Sunchales. Mucha tristeza. Y lágrimas contenidas que no podrán evitar ser derramadas esta noche.

